La vitrocerámica es un tipo de material compuesto por una capa de vidrio sobre una capa de cerámica.

La vitrocerámica se utiliza en una variedad de aplicaciones, desde los revestimientos de cocinas y baños hasta los paneles de control de instrumentos. Sin embargo, es especialmente conocida por su uso para las placas de cocina.

Y es por eso, que nos vamos a centrar en esta última aplicación.

¿Cuál es el funcionamiento de la vitrocerámica?

Vamos a ver de manera esquemática como funciona la vitrocerámica.

La vitrocerámica está formada por una capa de vidrio sobre una capa de cerámica. La capa de cerámica está recubierta por una capa de metal conductor.

Cuando se aplica una corriente eléctrica a la capa de metal, se genera un campo eléctrico que calienta la capa de cerámica. La capa de cerámica a su vez calienta la capa de vidrio, que es la que se ve.

La temperatura en la que se encuentra la vitrocerámica se puede controlar mediante el control de la corriente eléctrica. Por lo tanto, se puede utilizar para cocinar como si fuera un horno o una placa de cocina convencional.

En este sentido, una de las dudas más comunes que suele surgir es la siguiente: ¿qué diferencia existe entre la vitrocerámica y la inducción? ¿Son lo mismo? Vamos a verlo.

Diferencia entre vitrocerámica e inducción

En realidad la inducción es un tipo de vitrocerámica que utiliza otro proceso para calentarse.

Así, la diferencia entre vitrocerámica e inducción es que la vitrocerámica tradicional aumenta de temperatura de forma más lenta. Mientras que la inducción se calienta de forma mucho más rápida.

Debido a eso, la vitrocerámica es más adecuada para cocinar alimentos delicados, como pescado y verduras, mientras que la inducción es más adecuada para cocinar alimentos más duros, como carne y pasta.

Aun así, todo dependerá de la temperatura utilizada y de los utensilios.