¿Quién inventó el ferrocarril?

El inventor de la primera locomotora a vapor fue el mecánico inglés Richard Trevithick en el período comprendido entre el año 1802 y 1804.

Sin embargo, esta creación no fue de mucho éxito al no superar la velocidad de una persona a pie. Aunque seguía siendo un gran invento para la época.

Inicios del ferrocarril

Este tipo de transporte tiene bastante antecedentes. Uno de ellos es el camino de Diolkos, el cual se trató de excavaciones de rocas.

Esto quiere decir que en aquella época no se usaban los rieles que hoy en día conocemos, sino se hacían los caminos con las propias rocas del suelo.

El Diolkos se trató de un vagón del siglo VI a.C., y seguía una distancia de tan sólo 3km. Su finalidad principal fue la de transportar botes.

De igual forma, se conoce que para el siglo XVI existían piezas como carriles de madera y se usaba la tracción animal. Estos vagones estaban repletos de carbón y se usaban en la minería, ya que los transportes de personas de aquella época estaban dominados por los barcos o los botes.

Hasta ese entonces los trenes no habían tenido un gran impacto hasta que el inglés Richard Reynolds inventó el primer raíl de fundición que reemplazó a los tradicionales de madera.

La locomotora de Richard Trevithick

Gracias a James Watt el mundo del transporte revolucionó y los trenes, fueron aquel medio sobre el que más impacto tuvo. De hecho, muchas veces cuando se nombra a «la máquina de vapor» también se suele referir a los trenes.

Richard Trevithick fue un inventor e ingeniero inglés que no desaprovechó la oportunidad y decidió implementar la máquina de Watt en una de sus creaciones. Por lo tanto, se la pasó gran parte del tiempo probando diferentes calderas. Su misión era reducirlas y aumentar su rendimiento.

Debido a su consistencia logró en 1802 crear una máquina de alta presión en Gales para una planta siderúrgica.

La estructura de su invento fue tan buena que el propietario de la ferretería quedó encantado, comprándole la patente de la máquina en 1803. Luego, en el año siguiente, la locomotora de Trevithick pudo remolcar sin problema cinco vagones de diez toneladas de hierro.

Pero a pesar de esta hazaña, no podía ir a más de 25 kilómetros por hora y si iba con carga apenas unos 3,9 kilómetros. Por lo tanto, dejó de funcionar rápidamente.

Sin embargo, fue gracias a esta máquina que el minero inglés George Stephenson se vio inspirado y decidió perfeccionar la creación de Trevithick.

Evolución del Ferrocarril

Luego de la máquina de Trevithick pasó más de una década hasta que George Stephenson decidió perfeccionar su idea.

Fue así como en 1815 se probó una de sus máquinas en las minas de carbón llamada Killingworth, ubicada en Northumberland. Esta locomotora se bautizó bajo el nombre de Blücheren y fue capaz de arrastrar ocho vagones con al menos 30 toneladas de carbón a una velocidad de siete kilómetros por hora.

Esta locomotora era el mayor avance en cuanto a velocidad se había hecho. Por lo menos era la mayor velocidad alcanzada con una carga tan grande. Sin embargo, Stephenson se encargó de mejorarla.

Esto hizo que para el año 1825 la locomotora que ahora se llamaba «locomoción» recorriera desde Darlington a la estación Stockton a una velocidad aproximada de 24 kilómetros por hora.

La locomoción llevó 450 personas como pasajeros y todo se dio con total normalidad, marcando un antes y un después en la historia de los trenes.

Fue gracias a la locomotora de Stephenson que comenzó una gran era para este medio de transporte.

Hoy en día se utiliza otros medios de propulsión como la electricidad, el diésel y la levitación magnética. Además, no sólo es conducido por tierra firme, sino también por debajo de ella, conocidos como «los subterráneos» que desplazaron en gran medida a muchos medios de transporte tradicionales.

Scarlet Pedroza