La teoría de la relatividad fue creada por Albert Einstein en el siglo XX y se clasifica en dos partes. La primera trata sobre la relatividad especial (publicada en 1905) y la segunda sobre la relatividad general (publicada entre 1915 y 1916).

Antes de entrar en contexto, es importante explicar un poco sobre su definición.

La teoría de la relatividad, en simples palabras, se basa en que la ubicación de los sucesos físicos en el espacio-tiempo son relativos al estado de movimiento del observador.

Esto quiere decir que las longitudes y los intervalos temporales de los objetos son relativos y no absolutos, ya que dependen totalmente del movimiento del observador.

A partir de entonces, podemos explicar con más detalle cada una de las partes de esta teoría.

La relatividad especial

También conocida como «la relatividad restringida» se trata sobre la física del movimiento de acuerdo al espacio-tiempo, describiendo de forma correcta la trayectoria de los cuerpos a grandes velocidades. Asimismo también describe las interacciones electromagnéticas.

No obstante, esta teoría no puede ser aplicada para problemas astrofísicos, siendo el campo gravitatorio el principal protagonista. Cabe señalar que algunos científicos como Poincaré y Lorentz por poco llegaron a los mismos resultados de Einstein.

En conclusión, lo que la teoría de la relatividad especial trata de explicarnos es que nada puede igualar y, por supuesto, superar a la velocidad de la luz. Asimismo, el espacio-tiempo no es absoluto y depende sólo de la percepción del observador.

La relatividad general

Unos años después de que Einstein publicara su teoría sobre la relatividad especial llegó con una más amplificada en la cual incluyó la atracción gravitatoria. Con esta nueva teoría, Einstein cambiaría por completo el esquema presentado por Isaac Newton.

De acuerdo a la relatividad general, la atracción gravitatoria de las masas es conseguida por un fenómeno bautizado como «curvatura del espacio-tiempo». Por esa razón, el movimiento se da por la geometría y no por una fuerza a distancia como se indica en la teoría Newtoniana.

Para resumir, el sol al ser un cuerpo tan pesado, crea una curvatura en el espacio-tiempo. Seguidamente, la curvatura ocasiona que los planetas sigan su deformación.

En pocas palabras, los planetas no giran alrededor del sol por la fuerza de la gravedad, sino por la geometría del espacio-tiempo. De esta manera, la forma en la que se veía el universo cambiaría por completo, abriendo un nuevo mundo de posibilidades.

Scarlet Pedroza